ACUERDO PARA INTENTAR SALVAR A GRECIA
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Grecia y sus acreedores alcanzaron un ambicioso acuerdo definitivo para un segundo paquete de rescate por 130.000 millones de euros, por el cual los acreedores privados de ese país soportarán mayores pérdidas para ayudar a evitar una catastrófica quiebra del país.
Después de negociar durante varias horas, los ministros de Finanzas de la eurozona han alcanzado un acuerdo sobre un paquete que exigirá a los acreedores privados de Grecia asumir una quita mayor sobre el valor nominal de sus inversiones de 200.000 millones de euros respecto a lo pactado en un principio, con el fin de acercar la deuda del país a niveles sostenibles. La quita sobre el valor nominal de la deuda griega en manos del sector privado ahora será de algo "más de 53%" en vez del 50% acordado anteriormente.
El Eurosistema, formado por el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales, no renunciará a los beneficios de los bonos de su cartera, y aquellos bancos centrales que tengan bonos griegos como inversiones no los reestructurarán, dijeron los funcionarios.
Sin embargo, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, señaló que el BCE al final repartirá beneficios entre los bancos centrales, que a su vez los transferirán a Grecia.
Los acreedores oficiales de Grecia también llegaron a un acuerdo para reducir los tipos de interés de sus préstamos pertenecientes al primer plan de rescate pactado en 2010, lo que podría recortar la deuda helena en 1.400 millones de euros, según Juncker.
Después de una sesión maratoniana que se prolongó durante doce horas, los acreedores y Grecia acordaron un paquete de medidas según el cual la deuda bruta de Grecia caerá al 120,5% del Producto Interior Bruto en 2020, frente al 164% actual.
De los EUR130.000 millones, más de EUR95.000 millones están relacionados de una forma o de otra con la reestructuración de los bonos de Grecia, lo que borra EUR100.000 millones del valor contable de su deuda actual. El resto se destinará a financiar el pago de la deuda y el gasto público.
Estos términos parecen satisfacer las exigencias del Fondo Monetario Internacional, que había insistido en que el ratio de deuda final se acercara lo más posible al 120%.
El acuerdo parece también una victoria para el BCE, que ha resistido la presión para aceptar una quita sobre los 12.000 millones de euros en bonos griegos que poseen los bancos centrales como inversión, o sobre la cartera de bonos -cuyo valor se estima en 45.000 millones de euros- que el BCE compró mediante su programa para mercados de valores.



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